CRISIS PESQUERA EN AGUAS COMUNITARIAS


De los 113 stocks pesqueros evaluados por ICES (el Consejo Internacional para la Exploración del Mar) en aguas del Atlántico noreste, sólo el 18% estaban dentro de los límites biológicos de seguridad.

En su última evaluación, ICES recomendó una cuota 0, es decir, una moratoria sobre la pesca del bacalao en el Mar del Norte, Skagerrak, Mar de Irlanda y el Oeste de Escocia. La misma recomendación fue efectuada para el merlán en el Mar de Irlanda y para el stock sur de merluza.

La UE se ha visto forzada a poner en marcha planes de recuperación para la solla en el Mar del Norte, el bacalao y la solla en el Mar Céltico y el lenguado en el Canal oriental y en el Golfo de Bizkaia, así como para los stocks norte y sur de merluza y para la cigala.

El declive de las poblaciones de pequeños cetáceos no nos indica tan sólo los problemas a los que estas especies hacen frente, sino que es también el reflejo de un problema mucho más amplio: la crisis de biodiversidad que padecen nuestros mares y océanos como resultado de la intensísima actividad pesquera, el cambio climático y la contaminación química.

Existen muy pocos indicadores de la salud de los ecosistemas marinos mejores que el estado de conservación de las poblaciones de mamíferos marinos: estos están distribuidos de forma amplia, poseen ciclos de vida largos, se integran en grupos sociales complejos y se sitúan en las posiciones más altas de la cadena trófica. Su desaparición es, sin duda, una clara señal de una crisis más amplia.