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DELFINES Y MARSOPAS "ARRASTRADOS"
A LA EXTINCIÓN POR LA PESCA DESTRUCTIVA
El MV Esperanza
investigará durante cinco semanas las muertes
de delfines en aguas europeas
Las poblaciones de delfines
y marsopas en aguas comunitarias pueden ser llevadas a la
extinción por las prácticas pesqueras destructivas,
según un informe presentado por Greenpeace y la Sociedad
para la Conservación de Ballenas y Delfines.El
informe, titulado "The Net Effect: A review of fisheries
by-catches in pelagic trawls and other fisheries in the north-east
Atlantic" (El efecto red: una revisión de las
capturas accidentales de cetáceos en pesquerías
de arrastre pelágico y otras artes en el Atlántico
noreste)", muestra que la pesca con enormes redes, a
menudo con una boca del tamaño de dos campos de futbol,
y arrastradas por dos buques a la vez, está provocando
la muerte de miles de delfines cada año. En el caso
de especies como el delfín común, está
cifra puede representar la muerte del 5% de su población
cada año. Los científicos consideran que la
pérdida anual de tan sólo el 1% de una población
constituye una amenaza para la viabilidad de una especie.
El declive de las poblaciones de delfines y marsopas tendrá
un efecto desconocido en los ecosistemas marinos.
Cada invierno cientos de delfines
y marsopas muertos llegan a las playas británicas y
francesas. Estos son tan sólo una parte de los miles
de animales que mueren en el mar y no llegan a las playas.
Se estima que unos 10.000 delfines y marsopas mueren en artes
de pesca en esta región cada año.
El "arrastre pelágico",
arte de pesca empleado para la captura de lubina, jurelo,
caballa, merluza y bonito en verano, está amenazando
particularmente a los delfines comunes y a los delfines listados,
pero también afecta a otras especies, como delfines
mulares y calderones. Buques pesqueros británicos,
franceses, irlandeses, holandeses, daneses y españoles
que faenan en el Canal de la Mancha, el Golfo de Bizkaia y
el Mar Céltico, se encuentran entre los responsables
de este problema.
El barco de Greenpeace MV Esperanza
investigará durante cinco semanas las pesquerías
identificadas como responsables de estas capturas insostenibles
de delfines. Junto con la tripulación de Greenpeace
estarán en el barco expertos de la Sociedad para la
Conservación de Ballenas y Delfines.
Los Estados Miembros de la
Unión Europea tienen la obligación de proteger
las poblaciones de delfines y marsopas. La Directiva Hábitats
(92/43/EEC) los obliga a hacer un seguimiento de las capturas
accidentales de cetáceos y a asegurar que la actividad
pesquera no tiene un efecto negativo sobre sus poblaciones,
obligación que, claramente, no están cumpliendo.
Una tras otra, las pesquerías
europeas muestran evidentes signos de agotamiento. El declive
de las poblaciones de cetáceos en nuestras aguas es
un signo más de una crisis pesquera que los Gobiernos
y la propia industria se niegan a afrontar.
El uso de prácticas
pesqueras destructivas y el enorme esfuerzo pesquero existente
en aguas comunitarias, muy por encima de los niveles sostenibles,
son la raíz del problema. Greenpeace demanda que las
reducciones de flota afecten en primer lugar a aquellos sectores
con mayor impacto sobre la biodiversidad.
La captura accidental en artes
de pesca de delfines, marsopas y otras especies marinas es
considerada globalmente como uno de los más graves
problemas que enfrenta la biodiversidad marina. Se calcula
que unas 300.000 ballenas, marsopas y delfines mueren cada
año por este motivo. Globalmente, se estima que un
23% de las capturas es devuelta, sin vida, al mar.
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