Tras un largo camino, entre cementerios radiactivos, llego a
la ciudad de Chernóbil. El contador Geiger registra ahora entre
20-80 microroentgens. La población nativa fue evacuada en
mayo de 1986. Cuando se produce un accidente nuclear, la diseminación
de la radiactividad depende en gran medida del viento.Éste extiende de forma indiscriminada la muerte por algunos
lugares, regalando al azar misericordia sobre otros. La ciudad
de Chernóbil se encuentra a sólo 12 Km al sur del reactor.
En los cinco primeros días tras el accidente el nivel de radiación
en la ciudad era sólo ligeramente superior al normal.
Extraordinario, considerando que en ese momento la radiación
de Chernóbil había alcanzado el Norte de Europa. Cuando aún el
accidente era secreto de Estado, Suecia detectó una subida
alarmante de radiación, y comenzó a revisar exhaustivamente
sus centrales nucleares en busca de escapes. El viento cambió
de dirección el uno de mayo y durante la mañana se registraron
en la ciudad 24.000 microroentgens por hora. Las nubes radiactivas
pasaron por este lugar, después lo mataron y se dirigieron
a Kiev, para participar en el famoso Desfile del Día del Trabajo.
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Normalmente en esta parte del viaje un contador geiger
sonando invita a cambiar de ruta y salir pitando lo antes posible. La zona arbolada frente a mí se llama bosque rojo o “mágico".En 1986, este bosque comenzó a brillar iluminándose de rojo debido a la radiación. Los árboles fueron cortados y enterrados bajo tierra a un metro de profundidad.
La lectura en el pavimento de asfalto es de entre 500 y
3.000 microroentgens, dependiendo del lugar donde te encuentres.
Esto es de 50 a 300 veces la radiación de un entorno normal.
Si avanzo 10 metros, el contador geiger se saldrá de la
escala. Si avanzo unos cien metros en dirección al reactor, la
radiación registrada es de 3 roentgens por hora, que es 300.000
veces la normal. Ahora me encuentro en el territorio de la central
nuclear. El contador geiger registra aquí también 500-3.000
microroentgen por hora.
La central fue cerrada para siempre en el año 2000. Pronto
tendrán que construir un nuevo sarcófago porque el original fue
construido muy precipitadamente y tiene graves problemas
estructurales. Los restos del combustible nuclear del interior
reciben el nombre de "pie de elefante", debido a su forma.
Como dije, la mayor parte del combustible está aún dentro,
unas 190 toneladas de uranio y una tonelada de plutonio altamente
peligroso, así que si algún día el elefante malo saca su
pata, estaremos en serio peligro. Me termino encontrando con
el punto final de control. Se requiere un equipo protector contra
la radiación y un permiso especial para pasar, y no tengo tanta
curiosidad. |