EL
PRESTIGE DEMANDA SOLUCIONES
La catástrofe del Prestige ha puesto de manifiesto
la ausencia de planes de contingencia o al menos, la falta
de capacidad para llevar a la práctica planes de
este tipo. El hecho de que esta situación se haya
dado en una zona que ya ha sufrido varias grandes catástrofes
petroleras es sin duda un agravante difícil de explicar
a los miles de afectados. La lentitud de la respuesta dada
por parte de las diferentes administraciones no contribuye
a paliar los efectos de la catástrofe. Las soluciones
deben emprenderse sin demora y éstas deben abarcar
todos los aspectos implicados.
El único plan presentado
hasta el momento por la Administración, el denominado
"Plan Galicia", nada tiene que ver con el Prestige.
Se trata de un plan de infraestructuras que plantea carreteras,
trenes y puertos que no servirán ni a percebes, ni
a navajas, ni a pulpos para volver de nuevo a sus hábitats
afectados por el chapapote. Tampoco servirá a la
gente que vive del mar a recuperarse del impacto económico
sufrido.
El resto de medidas presentadas
por el Ejecutivo español a lo largo del año
transcurrido desde el inicio de la catástrofe han
ido encaminadas a disminuir el impacto medioambiental en
las zonas afectadas por la contaminación de hidrocarburos.
Pero en ninguna se recoge la urgencia de recuperar - concepto
mucho más complejo que limpiar - los 2.000 kilómetros
de costa dañados por el vertido del Prestige.