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UNA REALIDAD CRECIENTE...LA ENERGÍA EÓLICA
Terrestre: La
energía eólica convierte directamente la energía
cinética del viento en electricidad, a través de aerogeneradores
(versión moderna de los molinos de viento), que se agrupan
en parques eólicos. Es la energía renovable que más
rápido está creciendo, y ya forma parte destacable
del sistema eléctrico. La eólica tiene un cierto impacto
a escala local, que puede variar grandemente según cómo
se lleve a cabo la instalación.
No podemos negar que cualquier parque eólico a instalar producirá
un cierto impacto sobre la zona donde se establezca, pero de nuevo
hay que tener en cuenta que cualquier actividad humana produce algún
impacto medioambiental. Por tanto, hay que estudiar las necesidades
reales y elegir aquellas actuaciones con menor impacto sobre el
ecosistema.

No se deberían instalar parques eólicos en
Espacios Naturales Protegidos declarados y en proceso formal de
declaración. Red Natura 2000
Áreas afectadas por Planes de Conservación de Especies
en peligro de extinción.
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Marina:
Los parques eólicos marinos tienen el mismo fundamento tecnológico
que los terrestres, aunque al ubicarse en el mar suelen ser aerogeneradores
de mayor tamaño. El principal cuidado hay que tenerlo en
la selección de emplazamientos, pues hay que evitar su ubicación
en zonas marinas especialmente sensibles, como Greenpeace demanda
en su propuesta de Plan Eólico Marino en el informe Viento
en Popa.
A nivel europeo y realizado de manera correcta, el informe Energía
Eólica Marina en Europa destaca que la energía
eólica marina podría dar electricidad a 150 millones
de hogares europeos en el 2020, proporcionando España el
10% de esta energía.
España es la 3º potencia mundial
en energía eólica terrestre, a pesar de los impedimentos
que sufre.
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