Solar fotovoltaica. La energía del sol se transforma directamente en electricidad mediante células fotovoltaicas, aprovechando las propiedades de los materiales semiconductores. El material base para la fabricación de la mayoría de las células fotovoltaicas es el silicio, que se obtiene a partir de la arena.

En España se producen unos 50 MW anuales en paneles fotovoltaicos (7º productores mundiales) aunque sólo 5MW se instalan aquí.




Solar térmica de baja temperatura. El sol también se utiliza parar calentar agua que circula por unos conductos especialmente diseñados para optimizar el calor del sol. Se consigue agua caliente que puede ser utilizada tanto para el Agua Caliente Sanitaria de una casa o instalación como para la calefacción.
Según los planes del Gobierno, España debería tener instalados en el 2010 4.500.000 m2 de colectores solares, pero en 2002 apenas había instalado medio millón, un 10% de lo que tiene instalado la “soleada y cálida” Alemania.


 

 

Solar termoeléctrica. Los campos solares de las centrales solares termoeléctricas concentran la radiación solar directa por diversos procedimientos (utilizando para ello espejos concentradores), y mediante distintas tecnologías proporcionan calor a media o alta temperatura. Ese calor se utiliza para generar electricidad, del mismo modo que en una central térmica pero sin emitir CO2 o residuos radioactivos. El calor solar recogido durante el día se puede almacenar, de forma que durante la noche o cuando está nublado se puede igualmente estar generando electricidad.
Aunque los planes del Gobierno son instalar sólo 200MW en 2010, España, pionera en el mundo con la Plataforma Solar de Almería, debería instalar 1000MW para ayudar a lanzar esta tecnología.

España tiene un alto potencial por la enorme cantidad de sol que recibimos. Si funciona en el norte de Europa ¿por qué aquí no?