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RUMSFELD
IGNORA LAS ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA
EN SU BUSQUEDA DE UN OLEODUCTO
Investigadores
del Instituto para estudios Políticos han destapado
nuevas evidencias de que el petróleo ha sido desde
hace tiempo la principal razón de preocupación
en las relaciones EEUU-Irak, a raíz de documentos publicados
recientemente por fuentes gubernamentales y corporativas.
Figuras
clave asociadas a la administración Bush, en particular
el secretario de defensa Donald Rumsfeld, presionaron a Saddam
Hussein a mediados de los ochenta para aprobar el proyecto
de oleoducto "Aqaba" desde Irak a Jordania. El documento
"Una visión cruda: cómo los intereses petrolíferos
oscurecen la preocupación del gobierno norteamericano
por el uso de armas químicas por parte de Saddam Hussein"
del Instituto para Estudios Políticos, revela que las
presiones diplomáticas de las administraciones Rumsfeld
y Reagan se suceden durante, y a pesar, del uso de armas químicas
por Hussein. En estas circunstancias, miembros de estas administraciones
trabajaron durante dos años para asegurar el plan del
oleoducto por valor de dos billones de dólares para
la corporación Bechtel.
La administración Bush/Cheney considera ahora a Bechtel
como primera empresa contratista para la reconstrucción
de la infraestructura Iraquí.
El oleoducto de Bechtel podría
haber conducido un millon de barriles de crudo iraquí
al día, a través de Jordania, hacia el puerto
de Aqaba en el Mar Rojo. "Los hombres que cortejaron
a Saddam mientras gaseaba a iraníes, están ahora
ondeando contra él banderas de guerra, presumiblemente
porque posee esas mismas armas de destrucción masiva"
afirmó Jim Vallette, principal autor del informe. "Ahora
se niega que el petróleo tenga algo que ver en el conflicto.
Sin embargo durante la administración Reagan y en los
años que han transcurrido hasta el presente conflicto,
estos hombres dieron forma e implementaron una estrategia
que tiene todo que ver con asegurar las exportaciones de crudo
Iraquí. Toda esta documentación sugiere que
los oficiales de la Administración Reagan sortearon
la legalidad para convencer a Saddam Hussein de que permitiera
el oleoducto desde Irak hasta Jordania para beneficio de EEUU"
"Una visión cruda"
revela como la Casa Blanca, a través del Departamento
de Estado y del Consejo Nacional de Seguridad, presionó
al Banco Norteamericano de Exportación-Importación
(Ex-Im) y a la Corporación de Inversión Privada
Exterior (OPIC), para la concesión de créditos
con el fin de realizar el oleoducto.
Los oficiales de Reagan conocían
las numerosas violaciones de los Derechos Humanos cometidas
por Saddam Hussein mientras que pedían ayuda a los
contribuyentes para la construcción del oleoducto.
"En sus propias palabras, ahora vemos que un dictador
puede ser amigo de la Administración siempre que acepte
un trato jugoso*, y un enemigo mortal cuando se niega"
concluyó Vallette
*jugoso sustituye a "oily"
porque es un juego de palabras imposible de
traducir. "Oily" significa en inglés a la
vez, aceitoso, o con petróleo y
pelota,pero pelota como adulador.
"En la Casa Blanca, donde
la ciencia es una reunión de espiritistas organizada
por Exxon Mobil, los troncos de madera podrían flotar
desde el polo sur hasta el río Potomac (Washington)
y vararse en el césped de la rosaleda, y el presidente
Bush todavía no se creería lo del cambio climático.
"
Boston Globe 7 de Junio de
2002.
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TEXTO
LEÍDO POR GRAN WYOMING EN EL CONCIERTO DEL DÍA
6
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Bienvenidos a esta concentración
ciudadana, pacífica, si la autoridad competente no
lo impide. Bienvenidos a este encuentro contra la masacre
para denunciar la gran mentira. Esta concentración
contra lo que llaman la intervención por la libertad.
Hacen bien en no llamarlo guerra porque esto no es una guerra.
Cómo se puede llamar guerra cuando la primera potencia
militar y económica del planeta invade un país
que ha sufrido un bloqueo durante años que le ha llevado
al colapso económico y social, con carencia de medicinas
y alimentos que han provocado un millón de muertos.
Efectivamente no estamos ante una guerra, estamos ante la
apoteosis del crimen organizado.
Esta ha sido la historia de
la gran mentira. Mentira cuando apelaban al derecho internacional
amparándose en las Naciones Unidas para iniciar la
invasión; cuando se amparaban en los veredictos de
los inspectores como coartada para la invasión; cuando
buscaban el amparo en la Unión Europea pidiendo una
segunda resolución de las Naciones Unidas para comenzar
una invasión que llevaban preparando muchos años;
cuando querían comprar el voto de los países
miembros del consejo de Seguridad; cuando ofrecían
millones de dólares a Turquía a cambio de utilizar
su suelo para la invasión, o cuando proponían
legalizar a 4,5 millones de mejicanos a cambio de que su presidente
diera su voto a las tesis de EEUU.
Mentira cuando el presidente
del gobierno de España ejercía de mensajero
para doblegar la voluntad de presidentes de otras naciones,
para ponerles del lado de la masacre, teniendo a todo su pueblo
en contra, en el acto más vergonzoso y siniestro que
pueda representar el presidente de una nación democrática.
También nos engañaban cuando el Gobierno de
España decía que siempre apoyaría la
legalidad internacional y veíamos como la ministra
de Asuntos Exteriores vendía nuestra patria en el consejo
de las Naciones Unidas a favor de los intereses de los Estados
Unidos. Mentira cuando decían que la intención
era derrocar a la tiranía. Y mentira cuando, amparándose
en la legitimidad de las urnas, han despreciado la abrumadora
voluntad de paz del pueblo español, al querer hacerle
cómplice de esta matanza. Y como las bombas de racimo,
de fragmentación o como se llamen, infinidad de mentiras
en forma de insultos, descalificaciones y difamaciones con
las que desde distintos medios de comunicación afines
al gobierno, así como los medios públicos que
deberían ser nuestros, de todos, como reza su eslogan,
se han dirigido a los ciudadanos de España, hombres
y mujeres honrados, actores, cineastas, escritores, profesores,
científicos, profesionales de todos los ámbitos,
obreros y campesinos, que unidos como un solo hombre han decidido
prestar su voz para gritar alto y claro, con la fuerza que
otorga el derecho a luchar contra la muerte: No en nuestro
nombre, dejando así claro que la responsabilidad de
esta masacre tiene nombres y apellidos.
Cargue cada uno con su responsabilidad
histórica, nosotros, con la de luchar por un mundo
más humano, un planeta donde vivir en paz y libertad
y ellos con la de encauzar los ríos de sangre para
reconvertirlos en beneficios económicos tal y como
prometió que ocurriría el hermano del presidente
de los Estados Unidos. Ahora que los buitres se reparten el
botín, recordemos que la reconstrucción del
aeropuerto de Bagdad se adjudicó en presupuesto cerrado
antes de que fuera destruido, mostrándonos sin pudor
el gran negocio de la guerra. Una de las compañías
que va a hacer el agosto con esta matanza se llama Carlyle
Group algunos de cuyos principales beneficiarios son la familia
Bush y la Familia Bin Laden.
En estos momentos de auténtica
debacle y pornografía moral, tienen la desfachatez
de tachar de multimillonarios a los que alzan la voz contra
la guerra. Estos señores que nos mandan son una caja
de sorpresas, no sólo están contra la guerra
sino que también se proclaman enemigos del capital.
Y dicen que duermen bien, que no tienen problemas de conciencia.
Nosotros tenemos el sueño más ligero, señor
presidente. Ganamos con nuestro trabajo todo lo que podemos,
es cierto, pero no queremos que ni un solo céntimo
de nuestros ingresos provenga de la masacre y el descuartizamiento
criminal de hombres, mujeres y niños inocentes. También
le diré, en nombre propio y en el de muchos de mis
compañeros que, independientemente de nuestros ingresos,
fuimos somos y seremos antifascistas.
Señor presidente,
ayer, en Galicia, decía usted que no comprendía
a las personas que se sentían conmovidas con la muerte
de los niños iraquíes y no se conmovían
con los niños muertos por las bombas de ETA. Yo le
voy a explicar por qué estamos aquí hoy. Es
muy sencillo comprenderlo, a nosotros nos conmueve tanto la
muerte de los niños iraquíes como la de los
niños españoles víctimas del terrorismo
de ETA, porque cuando vemos la imagen de un niño muerto,
no le miramos el pasaporte, entendemos que los niños
iraquíes tiene el mismo derecho a la vida que nuestros
propios hijos. Ahora entenderá usted la repulsión
que nos causa esta guerra y los que la amparan.
Pero usted se niega a comprender
a su pueblo y le da la espalda. Nadie podría sospechar
que las palabras de Javier Bardem en la entrega de los Goya
cuando dijo: Señor presidente, escuche a su pueblo",
se convertirían en subversivas. Algo que a nosotros
nos parece tan obvio, tan elemental. Como usted se niega a
comprender, siempre nos pone del lado de Sadam cuando gritamos
"No a la guerra".
No, señor presidente,
nuestro aliado no es Sadam, ni Bush, ni Blair, ni tampoco
usted, que en una pirueta de inimaginable cinismo se elige
en víctima principal esta guerra, nuestro aliado es
el pueblo que muere bajo las bombas de esta masacre absurda,
cruel e injustificable. Ese es nuestro aliado. Por eso estamos
hoy aquí, para defender la memoria de las víctimas
inocentes de este genocidio. Estamos aquí para gritar
una vez más: NO A SU GUERRA
Escrito por Alfonso Martín,
6 de Abril de 2003
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TEXTO
LEÍDO POR MARÍA Y BALTASAR GARZÓN
EN EL CONCIERTO DEL DÍA 6
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En estos días tristes
de horror y de miseria en los que sólo hablan los partes
de guerra, las bombas de racimo, los misiles de diseño,
las atrocidades calculadas, las masacres anunciadas y en los
que agoniza la esperanza, la pregunta es: ¿Dónde
está la paz?
La paz está aquí,
entre todos nosotros; entre todos los que la hemos gritado
en decenas de manifestaciones; en las calles y en las casas;
en el parlamento y en la universidad; en las fábricas
y en la escena: en los medios de comunicación y en
las instituciones.
Nadie nos va a callar, porque
la revolución por la paz ha comenzado. Amordazar a
un pueblo y secuestrar la libertad de expresión de
sus ciudadanos es tanto como intentar acabar con él.
Frente a los que quieren que
calle la voz y la palabra y que asistamos en forma cómplice
a la destrucción y a las masacres que está sufriendo
el pueblo iraquí; yo, y conmigo millones de personas
decimos NO.
Por ello, hoy y aquí,
quiero testimoniaros que permaneceré en mi decisión
de no aceptar la guerra" de no resignarme ante ella.
Todos, como dice Ernesto Sábato, debemos mantener encendida
en el alma la llama de este dolor de la humanidad.
El no a la guerra se ha convertido
en nuestro grito de paz frente a aquellos que, antes coma
ahora, matan u ordenan matar por un poder sucio que, por su
soberbia, se muestra insensible a los bombardeos, a los miles
de muertos y de vidas destrozadas y más atento al reparto
de los despojos que al dolor de los padres y de las madres
que sostienen inertes los restos de sus hijos, en una imagen
que les avergonzará para siempre.
Cuando alzamos la voz -como
ahora- los que dirigen esta barbarie tratan de silenciarla
diciendo que los ciudadanos carecen de sentido de Estado,
que no conocen la realidad geopolítica, que no defienden
los intereses de su país, que apoyan a Sadam, que no
condenan la violencia o incluso que la patrocinan.
Pues bien, yo digo que estas
afirmaciones son, no sólo cobardes sino mezquinas;
dichas desde el más puro cinismo y llenas de una enorme
intolerancia e insolidaridad pata con las víctimas
del terror y de la guerra, que también lo son de Sadam
pero no sólo ni ahora.
A todos ellos les pregunto
como ciudadano de un país que se presume libre y democrático,
¿quién fija cueles son nuestros intereses?,
¿acaso en forma exclusiva los que nos dirigen? No,
y mil veces no. El rumbo lo marca el pueblo y. este ha dictado
sentencia mayoritaria y la misma es condenatoria para todos
los que han participado en ésta macabra farsa.
Es el tiempo de la vergüenza
para todos los que anteponen sus intereses particulares y
de partido a los del ser humano. No hay excusa ni justificación
para ninguno de ellos; o se está a favor o en contra
de esta masacre, y, si es en contra, todos deben denunciarlo.
El silencio no es una opción, ni ética, ni política,
ni religiosa.
No hay ni pacto ni. consenso
posible con quienes han auspiciado y propiciado esta barbarie,
ni con los que la defienden; sólo la exigencia de responsabilidades
por quien corresponda con el ámbito competente compensará
la magnitud del mal causado a tantos inocentes. Y esto es
incuestionable para, que ni la primera injusticia de la guerra
ni la de todas las demás acciones que tratan de difuminar
este nuevo atentado contra la humanidad, que desconoce los
derechos de todas las víctimas, queden impunes.
Todos los que estamos aquí
hemos hecho comunión con la idea de la paz y. por ello
nos llaman despectivamente pacifistas. Pues bien, prefiero
mil veces ser un pacifista que participar o consentir la destrucción
de un país en aras a apoyar una idea del mundo no es
la mía ni la de millones de personas, y que además,
desconoce la legalidad internacional.
El edificio internacional de
las Naciones Unidas, creado y desarrollado a través
del Derecho está siendo destruido por miles de bombas
y misiles lanzados por una decisión arbitraria y unilateral
de quienes prescinden de todo tipo de norma o control y con
el único limite de su voluntad. La Comunidad Internacional
tiene la obligación de detener esta locura. Su inactividad
actual es muy preocupante y, atisba una sumisión total
al vencedor y. una nueva traición al pueblo.
La herida abierta es de tal
gravedad que difícilmente podrá restañarse.
Pero nos queda la esperanza de que, como decía Antonio
Machado, "hoy es siempre todavía.". Y esa.
esperanza sigue fuerte en nuestros corazones así como
el coraje y las ganas de luchar por la paz, en solidaridad
con los hombres y mujeres, ancianos y niños que sufren;
y, nada ni nadie nos apartará de esta defensa, de esta
Revolución por la Paz, contra la guerra y contra la
impunidad. Este es nuestro compromiso.
Escrito por Alfonso Martín
el 6 de Abril de 2003
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