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DOCUMENTACIÓN
NUESTRA POSTURA
Greenpeace
se opone rotundamente a la guerra que Estados Unidos
y sus más fieles
seguidores pretenden emprender contra Irak.
El
verdadero motivo que impulsa al Gobierno Bush a una acción
militar contra Irak es el deseo de hacerse con el control
político del Golfo y otras zonas adyacentes ricas
en petróleo y gas, con el objetivo de controlar
y mantener a toda costa un sistema energético insostenible
basado en el consumo de energías sucias.
Por sus implicaciones,
esta guerra supondría provocar una enorme desestabilización
en el precario equilibrio geopolítico en la región
y a nivel global, que tendría graves consecuencias.
El unilateralismo
de la Administración Bush entraña graves
riesgos para la seguridad global y para el medio ambiente.
El rechazo del Gobierno Bush al Protocolo de Kioto sobre
Cambio Climático, al Tratado de Prohibición
Total de las Minas Antipersonales, el bloqueo a la Cumbre
de Johannesburgo sobre Desarrollo Sostenible, el rechazo
al Tribunal Penal Internacional y al Tribunal Internacional
sobre Crímenes de Guerra, la obstaculización
a cualquier avance sustancial en el Convenio sobre Armas
Biológicas, su retirada unilateral del Tratado
Antimisiles Balísticos (para poder poner en marcha
su "Guerra de las Galaxias")... son algunos
ejemplos de la política unilateral y prepotente
del actual Gobierno estadounidense.
Por todo ello, Greenpeace
considera que el Presidente Aznar debe abandonar su apoyo
a los propósitos bélicos de la Administración
Bush y, por el contrario, debe liderar, dentro y fuera
de la Unión Europea, un movimiento para encontrar
una solución pacífica a este conflicto.
Dado que España
es actualmente miembro del Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas, es obvia la responsabilidad de nuestro país
en estos momentos y su papel fundamental para evitar este
conflicto o, por el contrario, para potenciar el desencadenamiento
de esta guerra, que a todas luces contribuirá a
agravar la penuria en la que vive la inocente población
civil iraquí.
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