EL ORIGEN: La etiqueta debe indicar el lugar de procedencia, es decir, la zona de pesca o, si se trata de un producto de la acuicultura, el país donde se ha criado en sus últimas fases. El consumidor puede inclinarse por el pescado capturado más cerca del lugar donde lo compra -en nuestro caso el Atlántico Nordeste y el Mar Mediterráneo-, opción más ecológica. Además, también puede permitir relacionar el pescado con el estado de algunos caladeros, y, si estos están sobreexplotados, rechazar tales productos o al menos disminuir su consumo.