| Sin
embargo, hay algunas sustancias químicas cuyas propiedades las
hacen extremadamente peligrosas. Son las llamadas sustancias químicas
extremadamente preocupantes. Una de las propiedades que provocan
que una sustancia sea clasificada como tal es su potencial para causar
efectos irreversibles como el cáncer o daños genéticos.
Esto es lo que entendemos por tóxico.
Otra propiedad que convierte a un químico
en sustancia química extremadamente preocupante es que no se
elimine ni se metabolize y, por tanto, se acumule en el cuerpo (sustancias
químicas bioacumulativas y persistentes).
El almizcle artificial, un ingrediente
aromático, es un claro ejemplo de sustancia química
extremadamente preocupante que se acumula en el entorno hasta
llegar a nuestros cuerpos. Se encuentra en muchos detergentes de lavadoras.
Cuando la lavadora se vacía,
el agua baja por el tubo de desagüe hasta el sistema de tratamiento
de aguas, llevándose consigo el almizcle del jabón.
Parte de ese almizcle quedará retenido y acabará en
los lodos.
El resto pasará por distintas
fases de tratamiento y se verterá en los ríos. Ahí
puede estancarse en los sedimentos o seguir su curso río abajo
hasta salir al mar.
Tarde o temprano lo ingerirá
alguna pequeña criatura que vive en el agua y pasará
por la cadena alimentaria, acabando en los peces adultos. Debido a
las características del almizcle, no se rompe en el cuerpo
del pez, sino que se almacena en la grasa.
Después es capturado y vendido
en un supermercado. Lo comemos y el almizcle termina en nuestro cuerpo.
Este almizcle se sumará al que
ingerimos a través de la leche (porque el lodo procedente del
sistema de tratamiento se esparció en tierras de labrantío)
y al almizcle que absorbemos a través de la piel porque se
adhiere a la ropa que lavaste con jabón en polvo olor a melocotón.
Por eso encontramos altos niveles de
almizcle y otras sustancias químicas persistentes y bioacumulativas
en nuestros cuerpos. Estas sustancias químicas extremadamente
preocupantes se encuentran en la leche materna y en otras partes
de nuestro cuerpo y, en algunos casos, sus niveles se duplican cada
pocos años.
El bebé es el que recibirá
las más altas concentraciones de estas sustancias químicas
porque se encuentra en la cima de la cadena alimentaria. Mientras
se alimenta recibe la dosis de almizcle de su madre, piroretardantes
bromados, parafinas cloradas, organoestannicos, ftalatos y otras sustancias
químicas extremadamente preocupantes. Algunas de las
sustancias químicas que ahora encontramos en nuestros cuerpos
son tóxicas. Se ha demostrado que en animales pueden causar
cáncer, daños genéticos o que atacan el sistema
inmunológico, el hígado, el cerebro o el sistema reproductivo.
Los animales son distintos a las personas y que una sustancia química
produzca cáncer en un ratón no significa que pueda causar
cáncer en las personas. ¿Quieres arriesgarte? ¿Te
parece bien que tu bebé tenga muchas de estas sustancias
químicas extremadamente preocupantes? Es absurdo que nuestros
hijos nazcan con estas sustancias químicas en sus cuerpos,
cuando lo podemos evitar.
Greenpeace quiere que se reemplacen
estas sustancias químicas por alternativas más seguras.
Nuestra demanda es simple: no conceder
licencias de producción de sustancias químicas
extremadamente preocupantes si existe alguna alternativa más
segura. No pedimos tanto, es por nuestro bien y el de nuestros niños.
Con tu poder como consumidor, ayúdanos a conseguir que la nueva
legislación sobre sustancias químicas de la UE recoja
este cambio..
Averigua
qué sustancias químicas se encuentran en tu cuerpo y
de dónde proceden
Actúa para
proteger a las próximas generaciones de la contaminación
tóxica.
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